Miércoles 26 de Diciembre, Texto: Barth; Fotos: Gus
Tras unos cuántos meses de inactividad por mi parte, retomamos la sana costumbre de subirnos a la sierra a andar/correr/gatear por la sierra los miércoles por la noche. La verdad es que no podíamos haber escogido un día mejor, porque desde Madrid se veía una sierra completamente despejada, llena de nieve y el hecho de que hubiera habido luna llena dos días antes, nos aseguraba una noche muy clara.
El parte meteorológico nos marcaba una mínima en el Puerto de Navacerrada de -4 y unos vientos que podrían rondar los 15km/h. Eso significa mucho frío y una sensación térmica aún más baja.
Durante estos largos meses de inactividad, he tenido la oportunidad de conocer a deportistas nuevos, que acostumbran a correr carreras por la ciudad y que cuándo les comentaba que a nosotros lo que nos gusta de verdad es la montaña, me miraban extrañados y pensando: “este está zumbado!”
Pues si, un poquillo si, pero durante esta crónica, trataré de describir las sensaciones, que espero que os permitan haceros una idea de lo que fue….
Como decía, de estos deportistas, finalmente sólo uno se apuntó: Luis Garvia. Se nota enseguida quién de verdad quiere venir y quién pasa, porque Luis me llamó dos veces en esa semana preguntándome dónde quedábamos…
Al final a las 20h recogimos a Gus, que se suponía que venía con dos amigos, pero que también se rajaron. Cuándo empezamos a acercarnos a Navacerrada, la claridad de la noche era tal, que se podían ver las luces del repetidor del alto de Guarramillas, la famosa Bola del Mundo. Esto significaba que íbamos a tener una bonita ascensión, aunque dicha claridad vendría dada por vientos, lo que nos hacía suponer más frío de lo normal.
Llegamos al puerto a las 20:45 y había una máquina quitanieves trabajando, al aparcar, uno de los operarios se nos acercó a preguntarnos si íbamos a pasar la noche en la montaña…… a lo que contestamos que no, con cara de no entender nada…. más tarde lo entenderíamos.
En cuanto abandonamos el aparcamiento, empezamos a pisar sobre nieve. Debido a la claridad de la noche y a la nieve, no necesitabamos ni los frontales para ir avanzando mientras sonaban nuestras pisadas sobre la nieve. En vez de subir por el camino que serpentea bajo los palos del telesilla, escogimos el camino de la derecha, que nos debía de llevar al balcón que cuelga sobre La Barranca, dónde tiempo atrás nos habíamos encontrado con la trampa para mosquitos! Ahora con la nieve, pudimos ver el camino que habíamos dejado atrás y cada vez entiendo mejor por qué nos perdimos…..

Aqui decidimos hacer la primera parada, los tres estábamos encantados, pero Luis sobretodo. Se veía Madrid, rodeados de nieve, casi sin viento y un cielo estrellado. Si levantábamos la mirada, se veía la Bola del Mundo y tras esta iba apareciendo la Luna.



Como ya hemos comentado alguna vez, el hecho de estar ahí arriba, sin nigún ruido, sólos, viendo Madrid, es una sensación rara. La ciudad en muchos casos nos engulle y no nos permite apreciar nada de lo que realmente nos rodea. Mientras que aqui arriba, sólo escuchas como bombea tu corazón!
Ahora nos lanzamos hacia la cumbre, nos quedaban 20 minutos de pisar nieve y más nieve, dejando a nuestra derecha Madrid y a nuestra izquierda Segovia. Al coronar, lo primero que llamaba la atención es que la valla que rodea el repetidor, estaba practicamente cubierta de nieve, lo que significa que debía haber algo más de medio metro de nieve. El viento ululaba y hacía bastante más frío, por lo que lo primero que hicimos fue quitarnos la ropa sudada y ponernos ropa seca, y algo más de ropa de abrigo.


Sacamos el pic nic: sardinas, lomo, foie, vino, chocolate y almendras. Esto nos permitió afrontar el descenso muy tranquilos. Tuvimos un momento muy gracioso, cuándo Luis llamó a su mujer, para comentarla que estaba bien y que empezábamos a bajar…… pues la despertó!!! Ni se había preocupado!! Ya lo sabes Luis, si estuvieras de copas con amigos, ya te hubiera ido a buscar, pero subido a un monte, un 26 de Diciembre, con -6 grados, no pasa nada…
Durante la bajada, de repente nos encontramos con dos montañeros que subían a lo mismo que nosotros..Probablemente pensaron que eramos unos domingueros, porque ellos iban preparados para subir algo más fuerte, pero fue muy gracioso ver qué no eramos los únicos locos…. de hecho unos metros más abajo, pudimos observar un frontal que se movía en la ladera de enfrente rumbo al camino Smith….
Tras algún que otro resbalón por la nieve y sin habernos tirado ni una bola de nieve, regresamos al coche a las 2345h, marcaba -5 y ya no había máquina quitanieves…. pero si varios coches de montañeros que dormirían en la montaña?????
Por ser la primera excursión que hicimos, la Bola del Mundo tiene para nosotros algo especial. Pero ahora, para mi, ha sido la primera vez que la subía de noche y con nieve, y cada vez me gusta más….. Es una lástima que teniéndo la sierra tan cerca, dónde puedes subir a 2200m de altitud, con nieve y en condiciones que empiezan a ser duras, no lo aprovechemos más. De hecho, siempre trato de encontrar a más gente que se apunte, pero al final siempre acabamos subiendo los mismos…..será que el ritmo de vida no lo permite? será que nos dejamos atraer por la televisión? seremos nosotros, que somos unos locos? aunque bien pensado, quizás mejor, porque asi puedes subir a la sierra, sin encontrarte a millones de personas……