Despertarse a las 5.30am para ir a nadar produce una sensación bastante curiosa. Te sientes entre estúpido, bestia de la naturaleza, o sencillamente descerebrado. Se te pasan muchas cosas por la cabeza y las pulsaciones por encima de lo habitual. Estás a punto de enfrentarte a algo épico, para lo que te has entrenado hasta la saciedad ¿o quizás no?

Nos reunimos Luis, Kike y yo en el hall del Barcelona Princess (hotel escogido por la organización para el evento), con los neoprenos puestos y nos ponemos en marcha sobre la bici. La sensación de “estupidez” se incrementa al pensar lo que diría cualquiera al ver unos buzos montando en bici a las 6 de la mañana.
Llegamos a los inmensos boxes, donde ordenadas por “OLAS” y números de dorsal, se irán ubicando las casi 4000 bicis. Será primordial recordar nuestra posición de cara a las transiciones.
El momento se acerca y nos dirigimos a la playa. Ahora si pasaremos frío… Aun es de noche, pero pronto se empieza a perfilar una línea rosácea sobre el horizonte. Impresionante ver amanecer junto a miles de triatletas, con el mismo objetivo: Enfrentarte a un mar embravecido, con olas dignas de Kona.

Foto strands.com
Los primeros en salir, la élite, salen puntuales y les siguen los de la OLA 1 (gorros amarillos). Inmediatamente después y sin tiempo para pensártelo dos veces, te encuentras en primera fila de la 2ª oleada (gorros rosas). Nos damos ánimos y salimos directos contra el muro que nos encontramos en frente.

foto strands.com
Lejos de ser una metáfora, Luis es el primer perjudicado, ya que la ola le revuelca hasta el punto de hacerle vomitar. Afortunadamente se recupera y sigue adelante.


La sensación de tener a cientos, o miles de personas detrás con la intención de pasarte por encima, me hace acelerar más de lo debido. Bebes litros de agua y no soy capaz de vaciar las gafas tras las primeras olas.
Al sacar la cabeza por primera vez tras varios cientos de metros, me doy cuenta de que la orientación me ha jugado una mala pasada. Vaya forma más tonta de perder metros!
Pasada la primera boya, te centras en recordar nociones de técnica y tratas de relajarte… (sin mucho éxito). Llegamos a la 2ª boya y me llevo una alegría al sacar de nuevo la cabeza. Miro a mi alrededor y apenas veo gorros rosas. Estamos con los amarillos!
La playa ya está al lado. No fuerzo, porque me parece una tontería llegar asfixiado a la playa y por fin toco la arena. Se ha pasado muy rápido! En total, tardamos entre 25 y 26 minutos. Muy buen tiempo!



En boxes nos reencontramos Luis, Kike y yo. No habíamos dado muchas vueltas al tema de las transiciones, pero lo cierto es que marcará 2 minutos de diferencia en unos y otros. Será un factor a tener en cuenta en el futuro.
Con el “tritraje” empapado y los pies húmedos, salimos en la bici y disfrutamos de un recorrido bastante llano, bonito y exento de peligros en las primeras vueltas. Los tres vamos tirando de grupos y no nos aprovechamos de la posibilidad del drafting por incomodidad en unos y por falta de ocasión en otros.

Realmente disfrutamos de la bici y no forzamos prácticamente nada. En la 2ª y 3ª vuelta al recorrido, se percibe algo más de peligro. Ciclistas muy lentos ruedan por la izquierda y trazan las curvas de manera poco ortodoxa. Veo algún accidente delante mío, que te deja muy mal cuerpo…
Última transición, bastante rápida y a por los últimos 10km! Las piernas están adormiladas y no te sientes muy cómodo. El circuito no es muy exigente y eso permite ir cogiendo algo de ritmo. Nos vemos en algún tramo de recorrido y nos volvemos a dar ánimos. Esto está hecho ya!
Luis termina primero con un espectacular sprint, a dos minutos entro yo y Kike tras de mí a 3 minutos. De modo que hemos acabado practicamente juntos, como empezamos, con la sensación de poder dar mucho más y habiendo disfrutado muchísimo en nuestro debut en el Triathlon.


Si bien los resultados son lo de menos, obtuvimos posiciones destacadas y tiempos impensables hace apenas un mes. Gran disciplina esta… Próximo reto: IRONMAN NIZA 2010.

Las clasificaciones del Garmin Triathlon Barcelona 2009.






























































