Todo triatleta que se precie, debe tener lo que se denomina en el argot del gremio una “cabra”, que no es otra cosa que una bicicleta de carretera con una geometría más agresiva. Dicha geometría adelanta la posición del ciclista y lo vuelca sobre el manillar, permitiendo una posición más aerodinámica.
Para contribuir a esta posición “aero”, en las disciplinas de larga distancia el manillar convencional se suele sustituir por uno específico con aspecto de nave espacial del Retorno del Jedi (Una especie de “W”). Por último y sobre este van los “acoples”, que son dos barras paralelas que parten de ambos lados de la potencia del manillar. Sobre estas se apoyarán las manos y disponen de unas almohadillas sobre las que reposarán los codos. Estos acoples, son los que dan el sobrenombre de “cabras” a estas bicis. En la punta de las barras, estarán ubicadas las palancas de cambio.

Estas “cabras” tienen el inconveniente de tener precios prohibitivos y más teniendo en cuenta su escasa versatilidad. Prácticamente todas las marcas incluyen alguna en su catálogo, pero algunas solo aceptan pedidos por encargo, lo que les confiere aun mayor exclusividad.
Todas son muy llamativas y hoy en día se fabrican íntegramente en carbono, salvo contadas excepciones.
Las bicis de triathlon, son similares a las que habitualmente vemos en las contrarelojes de competiciones populares como el Tour de Francia. Supongo que todos os acordaréis de Indurain y su “Flecha”.

Las bicis de triathlon suelen tener algunas particularidades más, siempre enfocadas a la aerodinámica, como un cuadro con perfil más plano, tijas integradas (barra que sube hasta el sillín), cableado interno y además suelen acompañarse de ruedas con perfil, de palos, o incluso lenticulares. Las ruedas juegan un papel fundamental en la aerodinámica.
¿Para qué le pueden servir estas bicis a un triatleta popular? ¿Realmente vas más rápido? ¿Son incómodas? Pues para que os voy a contar historias… Estas bicis no andan solas y la ganancia para alguien del montón como nosotros, es escasa. La aerodinámica se nota, sin duda alguna, pero pierde eficacia en puertos de montaña y te permite ganar en llano, bajadas y subidas no muy pronunciadas. En función de la talla que escojas y el juego que hagas con la posición del sillín y longitud de la potencia del manillar, podrás obtener un equilibrio razonable entre incomodidad (aerodinámica) y comodidad (pérdida de eficacia)
Probablemente y según artículos que he leído y que no pienso buscar de nuevo, te permite ganar entorno a 2km de cada 100. Puede parecer poco, pero en el caso de un Ironman quitarte esos minutos a base de entrenamiento, supone un trabajo realmente duro. De modo que bienvenidos sean!
Realmente hay otra motivación para adquirir una de estas y no todo el mundo lo reconoce… y es la psicológica! Estas bicis son preciosas y tienen un aspecto de misil que asusta. Siempre miras con admiración al que te pasa al lado con una cabra ultrafashion y quieras que no, pasas muchas horas encima de la bici. De modo que ¿por qué no? Para mí es una motivación importante. Siempre hace más ilusión ir montado en un Ferrari que en un Seat, aunque no puedas pasar de 120km/h.
Desde luego no hay que comerse la cabeza con este asunto, pero si te lo puedes permitir sin tener que vender a tu familia, son todo ventajas.
En mi caso y siempre recurriendo a material de segunda mano, exposición, liquidaciones de años anteriores, etc… He conseguido montar una BH Aero como la que lució el famoso triatleta español Eneko Llanos en Kona (campeonato del mundo de larga distancia).
Los componentes a grandes rasgos, son:
- Cuadro BH Aero 2009
- Manillar, acoples y manetas Vision Full Carbon
- Sillín Profile
- Grupo completo Dura-Ace 7800
- Frenos Dura-Ace
- Ruedas Hed 60
- Portabidones + inflator XLabs
De momento no he competido con ella, pero estoy realmente contento e ilusionado. Va muy muy suave, la postura es cómoda y será la que me lleve directamente a la meta en el Ironman de Niza en 2010.

