GTP 2013 – Gran Trail de Peñalara

110km de carrera non stop por la montaña, para sumar un total de 10.000m de desnivel acumulado. Este era el objetivo de este año y aunque uno acaba perdiéndole el respeto a la distancia, no deja de ser un reto muy ambicioso.

recorrido GTP 2013

Lo cierto es que da igual la disciplina deportiva, que cuando se habla de ultradistancia todos comparten un común denominador y se trata de la forma de afrontarlos. La parte física evidentemente es importante, pero mucho menos de lo que se cree… Lo que te lleva a la meta es la cabeza. No puedes pretender correr 110km de montaña sin haber corrido antes, pero lo que hace que cualquier persona independientemente de su condición previa acabe, es querer hacerlo y querer hacerlo por encima de cualquier cosa.

El GTP tiene cuatro años de historia. Cuatro años en los que su prestigio ha crecido exponencialmente hasta situarse como una de las pruebas de mayor renombre del país. A penas 15 minutos desde la apertura de las inscripciones bastaron para acabar con las 450 inscripciones posibles en la distancia de 110km (hay opcionalmente 60 y 80).

Perfil GTP 2013

Muchos meses de preparación, que en mi caso concreto consistía en tres días a la semana, con uno de ellos de entrenamiento específico en montaña y distancia más elevada (15-30km). Nada muy específico… (me desmotivan los planes de entrenamiento).

Al contrario que en el Ironman y otros deportes, no tengo la sensación de estar entrenando, si no divirtiéndome haciendo lo que me gusta, en un lugar que me apasiona. Conociendo nuevas personas, lugares preciosos, recónditos, zonas de la Sierra que la mayor parte de la gente nunca verán y que sin duda les enriquecería muchísimo. Compartiendo grandes momentos y anécdotas con amigos, como esas grandes nevadas, rutas improvisadas por parajes desconocidos espectaculares, grutas, ríos, rocas….

Como suele ocurrir, sin darte ni cuenta ya estás en la línea de salida en la Plaza del pueblo de Navacerrada.

Salida GTP

Vamos a ir en grupo (la rubia MJ, Diego, Kike y Martín…). También viene Pedro, pero quiere ir a por el top 10 y se sitúa en primera línea. Trataremos de ir en grupo al menos hasta Rascafría. Te acuerdas de los meses anteriores, te entran dudas acerca de tu preparación y deseas que den el pistoletazo para disfrutar y sufrir lo que no está escrito, haciendo lo que te gusta y lo que te diferencia de la mayor parte de la gente. No te hace mejor, ni peor persona, pero si diferente, que no es poco…

Salida GTP 2013

La salida por primera vez desde la primera edición, es a las 23.00pm, por tanto nos espera una larga noche iluminada por los frontales y por una impresionante media luna anaranjada.

La primera ascensión es a la Maliciosa. Posiblemente la más dura, pero la que menos cuesta por la frescura. Absolutamente increíble e inesperado, el espectáculo de luces rojas (obligatorio llevar una luz roja en la trasera del frontal de luz) que definían una larguísima serpiente entre las montañas. Esos momentos únicos son los que te hacen vivir con intensidad este tipo de pruebas.

Tras subir a la Maliciosa, bajada muy técnica durante 500m ó 1km para después seguir descendiendo hasta Canto Cochino en la Barranca, donde nos espera un breve avituallamiento. Desde ahí, llegaremos hasta la Morcuera, pasando antes por el gran Tolmo, la Dehesilla, descenso a la Hoya (avituallamiento) y ya amaneciendo el ascenso a Morcuera (avituallamiento).

Que bonito ver amanecer y que curiosa la sensación de haber corrido toda la noche… La última vez que dormí fue el jueves…

Una lesión que me ha acompañado todo el año en el tendón de Aquiles, hace presencia, más tarde de lo que esperaba, pero de forma crítica. Si sigue la misma evolución, se que tendré que parar. De modo que decido conservar a partir de ese punto y asegurar que acabo la carrera aunque sea con las rodillas. Este punto marcará mi carrera. El dolor y la cojera afectan la cabeza, que es la principal baza de cara a esta carrera. Me tomo un ibuprofeno para mitigar el dolor y bajar la inflamación y trato de abstraerme incluso de los mensajes de ánimo de mis compañeros y amigos de partida.

Desde Morcuera, nos espera un largo y sencillo descenso de unos 10km por caminos que nos llevarán a Rascafría en el km60 (teórico) de carrera, pasando por el puente del perdón.

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En Rascafría, hacemos la primera parada larga. Hemos dejado a la organización una mochila con algo de comer, ropa de recambio, crema, etc…

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Tras un parón reparador de 20 minutos o incluso media hora y para mi desgracia un segundo ibuprofeo, ponemos rumbo Al Reventón. El nombre vaticina lo que te vas a encontrar. Un ascenso entre zetas sin descanso, que en su primer parte transcurre a la sombra de un pinar, pero que queda al descubierto en las escarpadas laderas más elevadas.

De camino hacia el Reventón, nos encontramos con otros dos amigos del Reebok que van algo más flojo, o bien están siendo más conservadores de cara a lo que esperaba y Diego y yo adecuamos nuestro paso al suyo. Me entristece no seguir el ritmo de Martín, MJ y Kike. MJ y Martín acaban en el km80 y por tanto tienen objetivos diferentes. En el caso de Kike, con el que siempre tengo una sana competencia, me encantaría seguir con él, pero se que si lo hago puedo poner en riesgo el acabar la carrera porque no aguantará el tendón y además frenarle a él, que ha entrenado duro y bien.

Quedarme con Diego es la decisión correcta. Llevamos un buen ritmo y aunque no vayamos a hacer podio, nuestros objetivos ahora son similares. Hay que asegurar la carrera y el tiempo es absolutamente irrelevante.

En el Reventón por tanto dejamos de ver a la rubia (mote cariñoso de MJ), que después para sorpresa y alegría de todo el equipo nos enteramos de que quedó 3ª!!! , a Martín y a Kike. Con un poco de suerte les veremos en la Granja.

Reventón Peñalara

Una larguísima cuerda nos separa de Peñalara. Parece un espejismo que con el tiempo se aleja en lugar de acercarse. Tras unos 6 kilómetros llegamos y nos encontramos con para mi, la sorpresa de la carrera… Se trepa por el lateral de la cresta de Claveles. Bien, es una trepada pero no se sube por Claveles… Mi vértigo enfermizo me hace pasarlo mal, pero se supera. En cambio de Peñalara no me libra nadie. Un buen tramo de trepadas por la cresta de Peñalara, entre bloques graníticos, con caída a la izquierda y la derecha…. Lo paso fatal. Me adelantan muchos corredores, supongo que mirando con lástima como me pego como una lapa a las rocas.

Terminado este tramo y tras sellar en el control, llega el descenso más técnico por la majada. Un descenso muy pesado, que de tener el tendón bien quizás hubiera disfrutado, pero en estas circunstancias hago muy lento y con dolor.

Vamos camino de La Granja (km80, aunque marque 85 aprox). Tras el interminable descenso, llegamos a un bosque cerrado y bajamos por caminos.

Lamentablemente Diego y yo nos perdemos y hacemos kilómetros de más por carretera, que parece más dura para la ocasión. Cuando haces 110km, hacer kilómetros de más da mucha rabia… y no se puede culpar a la señalización, porque está muy bien.

Llegamos a la Granja y nos reciben entre ánimos Pablo, la mujer de Diego, Martín, familiares, etc… y celebramos este momento con ellos. Nos sirven un fantástico tupper de ensalada de pasta y tras descansar un poco, salimos de nuevo.

Ahora nos dirigimos hacia la base de la Fuenfría, no sin hacer un km extra al salir del pueblo (nos perdemos de nuevo). Un largo camino, precioso, siempre a orillas del río Eresma (queda marcado para volver con las niñas) y esta vez, me temo que andando. He perdido cualquier tipo de ambición inicial, el tendón me mata y han hecho aparición las ampollas. Diego no tiene tampoco un objetivo diferente y nos ponemos de acuerdo para seguir a buen ritmo, pero sin correr.  Llegamos incluso a pararnos, para meter las piernas en el río. Pienso que me ayudará con el tendón y a relajar las piernas.

El problema de este ritmo, evidentemente es que se tarda más. El siguiente avituallamiento, que además no coincide con la distancia teórica, se hace interminable (la casa de la pesca). Desde ahí, se inicia el ascenso a la Fuenfría… Vaya ascenso! Eso no lo esperaba. Muy, muy vertical y muy muy largo. La verdad es que de fuerzas voy francamente bien. El tendón me molesta menos subiendo que llaneando, o bajando y no son las fuerzas las que me fallan.

Este ascenso por un pequeño sendero, nos lleva al principio del Camino Smith. Pero principio, principio… En un momento dado se vislumbra la Bola y nos queda un mundo para llegar hasta allí. Nos adelanta mucha gente y pensamos que debemos ir muy atrás. Diego se empieza a desesperar con las ampollas y yo estoy deseando llegar a toda costa… Los kilómetros avanzan y llegamos al Puerto de Navacerrada! Diego decide que no sería mala idea abrirnos y desinfectarnos las ampollas y además del dolor, cuando nos levantamos, el dolor es terrible! Antes no podíamos correr, pero ahora ni si quiera andar… Vaya susto… alarma total. Gracias a Dios, solo quedan unos 10km de descenso y sea como sea, llegaremos.

Iniciamos el descenso y el dolor se mitiga un poco. Le propongo a Diego hacer los últimos 10km a tope. Como si fueran los únicos 10km. Yo mismo no creo que pueda hacerlo ni por asomo, pero creo que es una buena medida para motivarle, para quedarnos con una buena sensación y para bajar de las 24h.

El primer tramo  técnico, me pone en mi sitio. Soy muy buen bajador, pero no puedo pasar de una especie de pseudo trote sin ver las estrellas. El tendón se me pone rígido y la sensación es de que con cada paso recibo un mordisco…

Superada la parte más técnica, nos ponemos a 4 minutos el km y me olvido del dolor. Haremos los 7km así, pase lo que pase.

Adelantamos muchos, muchísimos corredores. Muchos corren, pero nosotros volamos. Vamos a redimirnos y a acabar a lo grande… y así, llegamos a Naverrada, donde nos reciben entre vítores. Vaya ambientazo! Impresionante… y llegamos 15 antes de lo calculado.

Según llegamos ya aliviados y entusiasmados, me entra un temblor incontrolable. No es la primera vez… Mi cuerpo reacciona y me sube la fiebre casi inmediatamente. Un momento un tanto delicado, pero bueno, me abrigo, pongo la calefacción a 80º (en Julio) y dejamos la cerveza para otro día!

Como conclusiones: Una prueba preciosa, una organización impresionante, los voluntarios de 10, la compañía sinceramente inmejorable y como reto, quizás un poco exagerado. 80km ya me hubieran aportado todo lo que tenía que experimentar en una prueba así. El resto ya se me hizo más pesado, seguramente influenciado por mis molestias.

Posteriormente nos enteramos de que Pedro había ganado… Increíble… Vaya colofón para nuestra prueba. Todos los objetivos cumplidos con creces!

Enhorabuena a mis amigos, enhorabuena a la organización y enhorabuena a los voluntarios.

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MAM 2013 – Maratón Alpino Madrileño

Fotografía: Sebastian Navarrete. Cima de Peñalara.

Fotografía: Sebastian Navarrete. Cima de Peñalara.

Domingo 16 de Junio. Tras 4 años de participar por primera vez en este mítico maratón de montaña (42km teóricos) que otorga a los finalistas el estatus de “supervivientes”, me dispongo a sufrir y disfrutar de nuevo con las tres temibles ascensiones que caracterizan su trazado.

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Un año de incertidumbre climatológica, podía haber marcado el día, pero finalmente fue benevolente y no hizo ni excesivo calor, ni frío. El día estaría marcado exclusivamente por los tres ascensos: Guarramillas (Bola), Peñalara y Cabezas de hierro. Las tres cumbres que marcan, junto a la Maliciosa, el conjunto montañoso de nuestra ciudad.

Todo el que ha participado en un evento de esta índole, sabe que la cabeza juega un papel fundamental. Hay que saber dosificarse y aminorar en los tramos donde te encuentras mejor, para no desfallecer después en los desniveles exagerados.

En este tipo de carreras, ni si quiera los ganadores corren en todo su trazado. Los ascensos más duros y los más técnicos, se hacen andando a buen ritmo y es en los llanos y descensos es donde recuperas el tiempo. Parte de la clave de hacer un buen resultado, reside en andar a buen ritmo y sin parar durante los ascensos.

Cuatro años no parecen demasiados, pero cinco segundos en Cercedilla, lugar de la salida, bastaron para ver lo que ha cambiado este deporte: Medias de compresión (pantorrilleras), zapatillas minimalistas, bastones generalizados, mochilas de hidratación, relojes gps y suplementos energéticos para ingerir durante la carrera (geles, barritas, sales en pastilla, shots…).

No es más que la constatación de que se trata de otra disciplina que se ha popularizado y los grandes fabricantes han visto un nicho en ello. Personalmente no estoy en contra del desarrollo y evolución de los materiales, técnicas y gadgets asociados al deporte. De hecho, soy víctima de ellos como el que más… Pero no deja de ser un tanto exagerado tener que incorporar todas estas cosas para correr 5-8h por la montaña, contando con los avituallamientos oportunos.

En fin, salida temprana desde el pueblo de Cercedilla y ascensión hacia el Pto de Navacerrada por los agradables pinares de la ladera, regados por innumerables ríos y barrizales tras las pasadas lluvias. Subida agradable y “tendida”, que se hace trotando, hasta llegar al puerto, donde nos espera un breve avituallamiento. Sin demora, toca el primer ascenso duro: Subir a la Bola, fuera de camino, siguiendo la sombra del telesilla (es decir, recto, en vertical). Evidentemente es dura y el terreno no agarra, pero es corta y las piernas están frescas aun.

Una vez coronada y bajando por la loma de los Noruegos, todavía en grupo con dos amigos (Diego y Jesús, monitor del Reebok), llegamos a Cotos, donde nos esperan Pedro y María José, para acompañarnos en la ascensión a Peñalara en su preparación para el GTP.

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A Peñalara se sube por Peña Citores (hacia el oeste/izquierda). También hay que tomarse el ascenso con calma, porque el plato fuerte del día está por llegar.

Fotografía: Sebastian Navarrete

Fotografía: Sebastian Navarrete

Se corona Peñalara y se baja a buen ritmo por el camino habitual. Remontamos un  pequeño tramo por carretera, para adentrarnos de nuevo en pinares embarrados que nos llevarán a la base de la escalofriante subida conocida con el sobrenombre de “tubo de cabeza de hierro”.

Es básicamente eso. Un tubo… una subida vertical, sin descanso, e interminable. Es ahí donde se ve quien está fuerte de cabeza, quien no ha entrenado lo suficiente, quien ha conservado, desfallecimientos, náuseas, colapsos… Una subida muy dura, que hay que hacer sin prisa, pero sin pausa.

Subida de Tubos a Cabezas

Cuando llegas arriba, piensas que está todo hecho. Pero aun queda una zona técnica de canchales. Un tramo de rocas que hay que trepar, cuyo final no llegas a vislumbrar a pesar de los minutos. Cualquier resbalón supondría una fractura segura y los que tenemos vértigo no lo llevamos nada bien…

Canchales Cabeza Menor

Finalmente este tramo termina y le sigue un tramo de descenso técnico. Un helicóptero de rescate está llevándose a la primera fémina, con fractura de mandíbula y clavícula… imagen impactante.

Con la sensación de haber acabado con los ascensos en el día, nos enfrentamos aun al tramo de cuerda que separa las Cabezas de Hierro de la Bola. Otras dos ascensiones  no muy largas, pero con las fuerzas justas.

Una vez se llega a la Bola, ahora si, solo quedan 10km aprox de descenso. El primer tramo técnico y después por caminos, que se hacen bastante largos, para que mentir…  hasta llegar a Cercedilla.

Este año y dado que era parte del entrenamiento para el GTP, lo hice con amigos, en grupo y a ritmo muy conservador, a pesar de lo cual estoy muy satisfecho con mi marca de 6:27h

Nos veremos de nuevo!

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Ier Cross Flores De Ávila 6.400m

Si alguien me hubiera dicho que iba a acabar el año en lo más alto de un podio, nunca lo habría creído. El 30 de Diciembre y aprovechando mi estancia en Flores de Ávila, un pequeño pueblo de la Moraña Abulense, decidí disfrutar de la tranquilidad y silencio de sus caminos con una salida matutina de 16km. Al llegar a casa, mi suegro me leyó con entusiasmo un escrito publicado en el ayuntamiento: Flores de Ávila iba a celebrar su primera San Silvestre el día 31, con un cross de 6,4km organizado por la Organización Ecocultural Flores Verdes.

Me arrepentí de haber corrido fuerte durante mi salida, pero no podía dejar escapar la oportunidad de finalizar el año acompañado de mi hija mayor (8 años), sobrinos, primos políticos y amigos en una carrera popular tan próxima en todos los sentidos.

Cual fue mi sorpresa, cuando nos encontramos con que nosotros constituíamos el 35% de la prueba! La asociación había anunciado la carrera con dos días de antelación y el éxito de concurrencia, fue limitado, aunque en relación con el tamaño del pueblo no es desdeñable!

Otros dos atletas podían arrebatarme este, mi primer puesto en una carrera popular, pero estaba dispuesto a luchar con uñas y dientes para dar un motivo sencillo de alegría a la familia. Un buen ejemplo y recuerdo para los niños y los no tan niños.

Fueron 6.400m muy bonitos, agónicos como en toda carrera corta y por caminos blandos, en los que incluso vadeamos un río. Mantuve una distancia prudente con el segundo clasificado y conseguí ir siempre por debajo de los 4 minutos a pesar del barro y las cuestas.

En la meta y para mi sorpresa, Sandra, mi mujer, sostenía la cinta de meta. Un detalle que me hizo sonreír. Sin demora, me dispuse a dar una segunda vuelta para acompañar a mi hija y resto de familiares que me fui cruzando.

El primer premio consistía en 50€ que doné a la asociación y disfrutamos en compañía de los concejales, vecinos y participantes, de unas pastas de la zona, e isotónicos.

Muy bonita forma de acabar el año y aprovecho por tanto la entrada para felicitar a la asociación por la iniciativa. El año próximo repetiré y con seguridad me lo pondrán más difícil los Floreños!

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II Carrera de montaña “Cerro Marmota”

El pasado 2 de Diciembre se celebró la segunda edición de la carrera de montaña Cerro Marmota en Colmenar Viejo. Una carrera de 25km que trasncurre por amplios caminos y vías pecuarias que no presenta dificultad técnica algo, salvo quizás el cruce repetido de un río por piedras que por el hielo pueden resultar peligrosas.

En paralelo, se celebra una marcha, de modo que la carrera permite la participación de cualquiera con ganas de pasar un día en el campo por parajes del Pardo, que si el día acompaña, se pueden disfrutar enormemente.

Dado que este año participaré por primera vez en un ultratrail, añadir al calendario este tipo de carreras es perfecto para mí y están cerca de casa. Además, consituiría mi primera carrera con calzado minimalista (Merrel trail glove).

Una carrera muy disfrutable, rápida, sin complicaciones y perfecta para acercarse a las carreras de montaña.

 

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Barefoot running y minimalismo. Fundamentos y primeras impresiones

Hace aproximadamente 5 años conocimos en España una marca de zapatillas que se denominaba 5 fingers. Una especie de zapatillas con compartimentos independientes para los dedos, que podríamos definir como un guante para el pie con una fina suela de vibram para ofrecer un mínimo de protección, garantizando una forma de correr mucho más natural.

Probablemente solo los más curiosos, nos interesamos por esta especie de zapatillas y de entre estos, pocos, o ninguno, asociamos este tipo de zapatillas con un cambio de técnica de carrera y mucho menos vimos en ello una herramienta real que sustituiría el calzado convencional.

Poco tiempo después, un libro que rápidamente se convirtió en un best-seller internacional, empezó a despertar la curiosidad de muchos corredores. Se trata de “Nacidos para correr” (Born to run, de Cristopher McDougal). Un libro ameno, basado en hechos reales, que nos traslada a las barrancas mejicanas donde la tribu Tarahumara, o Raramuri, vive una existencia sencilla, apartada de la civilización y vinculada a la carrera como una forma de entender la vida, e incluso un medio de subsistencia.

La peculiaridad de este libro, además de dar a conocer una tribu desconocida de  atletas de ultraresistencia de capacidades inverosímiles, es que acompaña, e intercala las historias, con un completo argumentario de estudios médicos y antropológicos que vienen a reflejar que hemos olvidado la forma correcta de correr.

Leído el libro, así como los estudios a los que hace referencia y posteriores, la reacción lógica ante esta información es de perplejidad. Argumenta con una lógica aplastante, que todo aquello que nos han contado en los últimos 30 años relacionado con las zapatillas, la amortiguación y corrección de la pisada, es no solo un sinsentido, si no que está llevándonos irremediablemente a asumir como natural una técnica de carrera ineficiente y lesiva.

No voy a detallar el proceso de razonamiento que lleva a concluir que debemos volver a la forma natural de correr, ni me detendré a explicar en que consiste esta técnica, ya que hay ingente información de ello en internet. Simplemente comentaré que a grandes rasgos, consiste en dejar de talonar al correr, dejando que el metatarso sea el primer apoyo y amortiguando de forma natural, prescindiendo total, o parcialmente de amortiguación y con o sin zapatillas que en cualquier caso no tendrán diferencia de altura entre talón y punta. El objetivo es evitar el tremendo impacto que sufre el talón, rodillas y espalda, que hemos pretendido paliar artificialmente con la reciente aparición de la amortiguación, que si embargo no ha contribuido a hacer desaparecer las lesiones.
Una prueba muy sencilla y que recomiendo hacer, es partiendo de parado y con zapatos de calle, simular una sola zancada talonando y posteriormente una cayendo de metatarso. Las diferencias son notables.

En realidad la técnica de carrera no es nada diferente de lo que observamos en los corredores de élite, o incluso lo que apreciamos en cualquier niño, hasta que a determinada edad se habitúan al uso de la sobreprotección de zapatillas amortiguadas. Pero las marcas se han empeñado en vendernos algo diferente a los atletas populares y sorprendentemente sin ningún estudio que demuestre que esta sobreprotección y correcciones de la pisada, contribuyen a lesionarse menos, o mejorar nuestros tiempos de carrera.

Además de asimilar estos conceptos tan chocantes, que de primeras siempre producen rechazo, decidí probar a correr descalzo sobre asfalto como recomiendan y tan solo durante unos minutos. Solo fueron dos minutos. Dos minutos que fueron suficientes para hacerme ver la luz. No, no me convertí a la cienciología, pero es prácticamente como descubrir que eres zurdo tras una vida de esclavitud diestra. Un camino sin retorno.

Comprobé que todo lo que había leído era cierto, evidente y me sorprendía no haberme dado cuenta hasta la fecha. No es normal, o natural, que tras millones de años de evolución, no fuera capaz de correr descalzo sobre una superficie lisa y fantástica como el asfalto. En cambio, utilizando esta técnica de carrera, podía hacerlo sin ningún problema y las piedras que pisaba, pasaban completamente desapercibidas.

El primer impulso es el de querer salir a correr sin límite de kilometraje y disfrutar de esta nueva sensación. Pero si hay algo en lo que todos coinciden, es en que la adaptación es larga y lenta. El proceso es pesado. Son muchos años de desuso del pie por habituarlo a una sobreprotección que ha debilitado sin remedio huesos, tendones y ligamentos, por lo que es imprescindible ser cauto.

De modo que durante un tiempo estuve realizando un proceso lento de adaptación, en el que intercalaba kilómetros descalzo, con las denominadas zapatillas minimalistas. Zapatillas ultraligeras con una mínima protección y 0 drop (sin diferencia entre talón y punta).

Los primeros días notas ciertas molestias en el metatarso. No pasan de ser molestias, pero te hacen entender porque no debes aumentar la distancia. Trascurrida esta primera fase y a medida que vas aumentando distancia y ritmo, son los sóleos y los gemelos los que sufren sin piedad. Superar los 7km parece utópico a estas alturas y desespera. Pero tan solo dos meses después, ya podía correr 16km disfrutando y sin pensar en la técnica, ó 10km a 4 minutos el km sin que mis gemelos gritaran de dolor.

Es complicado expresarlo, pero es un proceso muy emocionante y motivador. Correr se convierte en algo diferente y las sensaciones son extraordinarias. En 2013 pondré a prueba esta nueva técnica en un ultratrail, que es a día de hoy el reto que más me apetece afrontar.

No me gustaría finalizar este artículo sin recomendar a todo el mundo, independientemente del peso, o experiencia, que invierta unos minutos en leer sobre el tema y que se descalce por unos minutos. Le prometo que no perderá los pies y al menos habrá tenido una experiencia diferente.

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Crónica Ironman Frankfurt 2012

Como ya me ocurriera en años anteriores, estas pruebas te dejan derrotado físicamente, pero no menos mentalmente. Son días de poco sueño, nervios, concentración, e incluso aunque pueda resultar extraño, la postura tan encorvada en la bici te obliga a forzar la vista dejando una sensación jaquecosa extraña en días posteriores.

Este año era bastante diferente. Se trataba de mi tercer Ironman. Lejos quedaba la motivación de acabar en el primero y si ya fuera insuficiente la motivación de ir a buscar tiempos en el segundo, en este tercero no sabía a que abrazarme… Con esto no quiero dar la impresión de que se tratase de un castigo, si no que para enfrentarte a este “gorila”, no solo basta con quererlo, como el que corre una carrera de 10.000m. Tienes que ansiarlo, sentir devoción, dependencia, algo visceral, no racional, porque son muchas horas sintiendo mucho dolor y tienes que tener claro porque lo haces y que es lo que buscas enfrentándote a ello otra vez. De ahí que tantos triatletas se tatúen la “M” en el gemelo. Este año me acompañarían los dos hermanos Antón en su peculiar reto de terminar un Ironman en el tiempo de corte. Lo peculiar no es el hecho de que quisieran hacerlo, si no que aparentemente solo lo hacían movidos por una apuesta contraída por uno de los dos (Juan).

Hermanos Antón Ironman Frankfurt

Sin un objetivo claro, había decidido ir a disfrutar y olvidarme de tiempos. Esperaba hacer una natación similar a las anteriores, buscar deliberadamente una bici más tranquila bajando las pulsaciones al 70% máximo y con ello poder hacer un maratón con menos sufrimiento, e incluso más rápido.

Así que una vez más, acompañado de Sandra nos plantábamos en Frankfurt. Una ciudad perfecta para visitar en un fin de semana. El centro histórico es pequeño, con mucho encanto y todo lo relacionado con el Ironman está ubicado en la plaza más tradicional, que linda con la catedral que milagrosamente sobrevivió a los bombardeos de la II Guerra Mundial y el río que cruza la ciudad. Todo está cerca, todo es barato y la gente es muy amable. Es complicado encontrar gente que no hable Español, o inglés.

Puente Ironman Frankfurt

La organización como es habitual en cualquier evento de la franquicia, cuasi perfecta, con la salvedad de la natación que está ubicada en un lago a 12km de la ciudad y por tanto dependes de unos autobuses que también pone la organización, pero que resultan muy incómodos, pierdes mucho tiempo, que se dilata con largas esperas en la llegada al lago.

También partiendo de la plaza se encontraba la feria del Triatlón, menos espléndida que en otros eventos. No sé si guardará relación con la crisis, pero había poco material y era complicado encontrar incluso accesorios básicos de cara al Ironman que son siempre superventas durante el fin de semana.

Tras hacer algo de turismo nos juntamos con la familia Antón, (Juan, Javi, Gonchi, Rocío y Reina, la matriarca de la familia). Es una familia que siempre tiene una sonrisa en la cara y positivos en cualquier circunstancia, así que fue un placer compartir con ellos fin de semana y ayudar en lo que pude, ya que son momentos de nervios y la logística de una carrera de esta índole siempre es complicada.
Fue gracioso ver como pasaban por momentos que me resultan familiares, como esos 1000 dolores que aparecen repentinamente, dudas, miedos, insomnio, etc…

Ya el domingo por la mañana, desayunando a las 4am y si haber usado despertador alguno, compartimos dudas acerca de la ropa a usar, ya que habíamos tenido un tiempo espectacular pero las previsiones parecían indicar lo contrario. Finalmente decidimos ir con lo mínimo. Si alguien nos llega a decir lo que ocurrió después, jamás le hubiéramos creído.

A las 5am ya estábamos camino del lago para ultimar los preparativos. Juan estaba nervioso porque literalmente no sabía hinchar una rueda y sus miedos tuvieron fundamento porque se le salió una válvula la hinchar…
Pronto nos fuimos a la playa, con los dos hermanos en pelotas bajo el neopreno ¿? y vimos como salían los pros a las 6:45am.

Nada más salir estos, me metí en el agua sin posibilidad de despedirme y sin buscarlo estaba ya en primera línea. Fue un momento bastante estresante. Se trata de una salida “water start”, no haces pie y la gente se va agrupando hasta el punto que no tienes movilidad en pies, ni brazos. La espera de 15 minutos así, se me hizo larga y me hacía presagiar muchos golpes en la salida…
Por supuesto así fue. Los primeros 500 metros traté de ir fuerte, más por los nervios que por otra cosa y me llevé y repartí guantazos por todos lados. Pero lo cierto es que es una natación muy buena. No haces metros de más al estar muy bien señalizada y pronto esos golpes van disminuyendo. Finalmente tuve una natación bastante limpia y cuando salimos del agua en la primera vuelta (esto se denomina “australiana”) vi que estaba haciendo muy buen tiempo.
A mitad de la primera vuelta no podía más, pero como me suele ocurrir, a medida que pasaba el tiempo me encontraba más cómodo. Vas pagando el agotamiento y las ganas de pasar a la bici son cada vez mayores.
Salí del agua en 1:01h Bastante mejor tiempo del que se me habría ocurrido pronosticar y por tanto muy contento, aunque de saber que iba a estar en ese minuto me hubiera encantado apretar para bajar de la hora!

Natación Ironman Frankfurt
La transición comienza con una dura rampa sobre arena de playa. Qué bien…
Me limpio la arena de los pies, me disfrazo de Triatleta y “reseteo mentalmente”. Aquí empieza el Ironman.
Nada más subirme en la bici, ni un minuto después, ni un minuto antes, empieza a llover. No doy crédito… Ni una gota en todo el fin de semana y me toca ahora. No me importa el frío, pero soy muy prudente con la bici y nunca salgo si el asfalto está mojado.
Esto me fastidia, pero no me preocupa en exceso porque iba con la idea de ir relajado. Van pasando los kilómetros y la llovizna de los primeros 10km se convierte en diluvio universal… Lo cierto es que me hace reír. Parece que esta vez alguien me quiere poner a prueba de verdad… Pasamos por muchos pueblos y el asfalto en general no es bueno. Se ven demasiados accidentes. Demasiados pinchazos, algunas hipotermias. No me gusta lo que veo, pero “creo” que estoy siendo todo lo prudente que puede uno ser encima de la bici para evitar una situación peligrosa.
Al cabo de un par de horas, me fijo por primera vez en los tiempos. Empiezo a hacer mis cábalas y a pesar de lo malo que soy con los números, me doy cuenta de que no voy bien. Voy increíblemente bien! No me he esforzado lo más mínimo. No he tenido que mirar las pulsaciones porque se que voy de paseo y en cambio si no me fallan los cálculos, plantearme acabar por debajo de las 10 horas no es que sea factible, es que es muy probable.
La lluvia no cesa. Son agujas que se clavan en las bajadas, agua que se va acumulando en la carretera y que te encharca. Cada bici que pasas o te pasa, supone una ducha incesante. Basta con abrir la boca para hidratarse… Es más, durante los 182km me bebí DOS bidones de líquido! Algo increíble en comparación con la decena o más que me tomaba en años anteriores.

Tal y como había hecho durante la natación y que creo que es el aprendizaje que da la experiencia de años anteriores, me estaba comportando como un autómata. No hay que pensar demasiado, solo mantener el mismo nivel de esfuerzo durante un tiempo determinado y olvidarte de pensamientos negativos. No había ninguna subida realmente dura y el único punto lento de verdad es muy corto, cuando pasas por “The Hell”, una subida de adoquines en la que has de sujetarte con fuerza a la bici y esperar que no se desprendan trozos…

The Hell Ironman Frankfurt

Pero a partir de mi km 120 la cosa se puso fea… Ya en la primera vuelta tuvimos el viento de cara volviendo a Frankfurt, pero en este momento cesó de llover y empezó un vendaval tal, que cayeron algunos árboles. Aquellos que íbamos con ruedas de perfil y bicicletas de contrarreloj (el 95%), lo pasamos realmente mal para controlar la bici. Era un viento muy racheado que pegaba unos bandazos increíbles. La vuelta a Frankfurt, que era cuesta abajo, implicaba pedalear con fuerza para apenas avanzar y de nuevo se puso a llover con menos fuerza.

Bueno, pues la idea de hacer un sub 10h ya se había esfumado. Implicaba hacer un maratón muy rápido, que es lo que tenía en mente. Pero esto era considerando que iba a llegar con las piernas “descansadas” y estaba literalmente machacado, así que ya no esperaba demasiado.

Llegamos a Frankfurt, veo a Sandra y Javi y empiezo a correr. La verdad es que me encuentro muy bien. Piernas cansadas pero muy cómodo! Pero como no, el puñetero viento en contra era como un muro. Intentaba mantenerme siempre por debajo de 5 mins/km pero me dejaba muy machacado para la vuelta. Aun así, de momento lo mantenía y a falta de comprobarlo, creo que los primeros 15km debieron ir en esa línea. Pero pronto los tiempos empezaron a caer y con ello cualquier objetivo. Así que me relajé y decidí sencillamente asegurarme acabar en un tiempo razonable. Esto se dice fácil, pero se sufre igual. Tenía un dolor en la rodilla insoportable. Me daba hielo en cada avituallamiento, donde además este año decidí cambiar de estrategia y sólo tomar Cocacola con hielo y Power Horse con hielo. Oye, todo un acierto. Es el primer triatlón donde no me hincho a comer y a beber y como resultado ni una molestia en la tripa y una carrera mucho más cómoda en este sentido.

Tras 10:48h y un interminable maratón, entro por la línea de meta, la más espectacular hasta la fecha, pero sin Sandra porque no dejaban entrar a nadie… Un Ironman realmente épico, aunque me temo que eso no lo pondrá en la medalla y por tanto no podré presumir de gesta!

Al entrar pedí suero para rehidratar los músculos de forma más rápida y me puse las botas con Sandra, ya que la comida era tremenda y las cervezas aun mejor.
Después fuimos a ver llegar a los dos hermanos, que superaron con éxito el reto, ambos dos por debajo de las 14h y con una última vuelta en la que el cielo se les cayó literalmente encima. Ambos con una sonrisa que valía la pena pagar por ver y enarbolando la bandera Española.

En definitiva. Es un Ironman muy recomendable por muchos motivos: Organización, ambiente, perfil, lugar y de destacar algún punto negativo, sería la localización del lago lejos de la ciudad, que resulta incómoda y la poca información que había respecto a los autobuses.

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Patones – Pueblo de Atazar

Una vez más y aprovechando el solsticio de verano, reunimos un nutrido grupo de 7 jinetes dispuestos a batirse con el día más largo del año, armados con focos y todo tipo de gadgets tecnológicos inútiles.

Esta vez la hoja de ruta, tenía marcada como punto de partida el pueblo de Patones de Abajo y nuestro destino, el Pueblo de Atazar. Dada la distancia a recorrer, unos 60km (ida y vuelta), debíamos llegar a Atazar con luz, cenar en el bar del pueblo donde somos ya conocidos (Los del miércoles)  y volver con los focos por carretera para evitar accidentes como el ocurrido el año anterior.

A las 19:30 ya estábamos montados sobre las bicis, saliendo por la Avda del Generalísimo y tratando de evitar la carretera. Pronto nos dimos cuenta de que esto no era posible, así que volviendo al plan original, subimos por carretera el puerto que lleva hacia el Pontón de la Oliva a buen ritmo. Una vez coronado, ya sí, cogimos el desvío hacia la derecha que nos introduce en una senda que nos llevará hasta el Atazar sin volver a tener atisbo de civilización.

La ruta no es técnica en absoluto, aunque si requiere de un buen estado de forma ya que al menos ¾ partes del recorrido son de ascenso. La ruta transcurre entre pinares y paisajes típicos de la Sierra de Guadarrama, algo más secos en esta época del año, pero impresionantes igualmente. Parte del recorrido, la hacemos en paralelo al río que invita a bañarse y hace de frontera entre la Comunidad de Madrid y Castilla la Mancha.

No hay muchas posibilidades de elección y me atrevería a decir que todos los caminos que te vas encontrando terminan llevando a Atazar. Llega un momento en que empiezas a ascender de nuevo un buen trecho, momento que por la hora del día es propicio para divisar algún corzo, o guarro y desde este punto tendrás pocos tramos de descanso.

Guser ruta Patones Atazar Gran Miércoles

Tan solo un descenso rápido, que precede la última rampa dura que nos dejará en la plaza del pueblo.

Como siempre nos reciben con gran amabilidad en el pueblo y nos sirven casi sin pedirlo sendas jarras de cerveza, huevos con chorizo, lomo, queso, croquetas, ensalada…. Y por supuesto un helado de postre.

Ya la vuelta y después de haber disfrutado y reído un buen rato como siempre a costa de las infinitas anécdotas de Chacel, volvimos por la carretera que habíamos evitado a la ida, con algunos periódicos a modo de cortavientos, pero con una temperatura perfecta y una noche limpia que hizo que la vuelta fuera realmente disfrutable.

Ruta muy recomendable.

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