Relato de mi primer maratón: MAPOMA 2008

El mes previo al maratón ha sido un desastre. Las tiradas largas me han dejado las rodillas hechas caldo y terminaron provocando tendinitis. Total: 2 semanas de descanso. Seguidamente me probé en la media maratón de Madrid (1.35 sin excesivo esfuerzo, a pesar del engaño de la gráfica de altimetría en lo referente al final de la carrera) y de nuevo una semana de reposo. De modo que parte del trabajo que llevaba hecho, se ha ido al traste.

Me presenté en la línea de salida con muchas dudas y temores. ¿Debía mantener el objetivo de 3.30 a pesar del último mes? Una señal en forma de globo extraviado, me llegó desde las primera línea de salida. El guía del globo de 3.30, acababa de perder su globo antes de la salida!!! A pesar de esto, decidí no prestar demasiada atención a los signos que me estaban enviando y opté por seguir este objetivo y en caso de desfallecer, bajar el ritmo.
En este momento, recuerdas los días de duro entrenamiento, las terribles tiradas largas, las lecturas, amigos y charlas que has tenido en los últimos 3-4 meses, en los que “casi” todo tu mundo ha girado entorno a lo que va a ocurrir este día. Este pensamiento, me hace sentir particularmente orgulloso y emocionado. Implica un nivel bastante alto de disciplina y superación, que ya me llevo conmigo independientemente de lo que pase en la carrera, que solo contemplo como un premio, culminación, o fiesta, fruto del trabajo que he venido realizando.

La salida es realmente emocionante. La castellana cerrada para tí. Cazas sobrevolando tus cabezas y paracaidistas de las fuerzas armadas aterrizando en la salida…

Los primeros 6km, hasta las torres de la Plaza de Castilla, te ponen en vereda… a pesar de la ilusión y nervios de momento, no dejan de ser 6km de subida que en mi caso hice por encima del ritmo previsto para ponerme a la altura del 2º globo de 3.30. A partir de ahí y hasta la Casa de Campo, el recorrido es muy agradable y se te ponen los pelos de punta al ver la cantidad de gente que sale a animar a las calles y el espectáculo que tienen montado en la Plaza Mayor.

Corriendo el maratón de Madrid
La organización, es sencillamente impresionante. No te falta NADA en momento alguno. Siempre tienes a tu disposición agua, sales, duchas, reflex, vaselina… En fin, todo lo que puedes llegar a necesitar.
Hago la media maratón junto al globo, clavando el tiempo previsto: 1.43 Con dos minutos de margen para la segunda mitad. En el km 25 y mucho antes de lo previsto, dentro de la Casa de Campo, comienza mi calvario. Empiezo a perder fuelle y segundos por km. Esto será una constante hasta el final de la carrera….

Desde el Calderón, hasta la meta ya solo queda subida. Mi objetivo inicial deja de ser una prioridad y tan solo pienso en llegar a meta sin pararme, ni andar. Me esperan mi mujer y mi gordita de 3 años para entrar en la meta y no pienso fallar a la cita. Me conozco y aunque pierda una, o las dos piernas por el camino, llegaré con las orejas.

Las rodillas y el tobillo roto me empiezan a matar. Dios mío que ganas de acabar!!! Pero las subidas cada vez son más duras y a partir del km37 solo veo rostros desencajados, gente andando y otros en el suelo atendidos por voluntarios y el SAMUR. No me gusta nada esta visión… no es la imagen que tengo de un evento deportivo. Este recorrido no es de recibo. Acabar en el Retiro es muy bonito, pero si es a costa de esto, no merece la pena.

En los últimos 2 ó 3 km, voy a un ritmo lamentable, pero no doy para más… Al doblar la esquina en el Retiro, se te viene el alma al suelo… la entrada del parque está en el fin del mundo y aun queda un tramo dentro. En fin, concentración y seguimos adelante.
A pesar de que la llegada está plagada de gente animando, no es tan emocionante como me imaginaba. La calle es muy ancha y por tanto es más frío y lo peor de todo, es que los últimos 12 km, tan solo te han dejado ganas de acabar de la forma que sea y olvidarte del puñetero maratón.
Por fin veo a Sandra y a Patricia que me esperaba ya impacientemente, con una cara y una mirada desbordante de alegría. Le doy un beso a Sandra y Patricia va literalmente tirando de mí hasta la meta…
Llegar con Patricia, fue precioso y lo recordaré siempre. La entrada en meta, tan solo me deja sensación de alivio y el pensamiento de “objetivo superado y ahí te quedas…” El tiempo, 3.42, pero es lo de menos.

Entrando en la meta del maratón

Conclusiones:

– La carrera: Preciosa y extremadamente dura. Especialmente si llegas con un deficiente entrenamiento y un objetivo poco realista.
– La organización y voluntarios: Un rotundo e indiscutible 10
– La experiencia: Muy positiva y enriquecedora.

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Acerca de Guser

Business Consultant en Arval - BNP Paribas Group Postgrado en IDE-CESEM - Dirección Comercial y Marketing Postgrado en CICE - Dirección de Arte y Comunicación
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Una respuesta a Relato de mi primer maratón: MAPOMA 2008

  1. chris dijo:

    Que bonito!! Que emocionante!! Si lo llego a saber vamos toda la familia jejeje en serio, enhorabuena.

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