Pedals de Foc en tres días.

Hace unos meses un insensato, (por desconocimiento, e inexperiencia que no por demencia) conocido como “V”, nos propuso realizar una prueba de dureza extrema conocida como Pedals de Foc en su versión Non-Stop: 220km por el Pirineo Catalán, rodando en su mayor parte a altitudes más aptas para los rebecos y gamos de la zona, que para cicloturistas mediocres como es nuestro caso.

Como algo de experiencia en pruebas de resistencia si tengo aunque no de está índole, ya aclaré que no es una prueba apta para nosotros y menos para él, que estaba empezando en el mundo de los “pedals”. Pero Pedals de Foc se puede hacer también por etapas (3-8 días) y por tanto la opción de 3 días podía ser muy interesante para todos. Desde la web rezan: “Etapa en 3 días, sólo para Bikers expertos” y nosotros somos bikers y expertos, aunque no las dos cosas juntas.

Como es un grupo bastante lanzado, no tardamos mucho en reunir un grupo de 7 jinetes dispuestos a ser partícipes de tal hazaña. Todos comprometidos y todos igual de ingenuos.
Todas las crónicas que leíamos al respecto, eran claras: No hay tiempo para la diversión en la opción 3d. Pedalear sin parar desde primera hora de la mañana, hasta el anochecer. Nosotros contábamos además con otro inconveniente… La prueba en tres días se suele hacer en Agosto, cuando la luz del día abarca desde las 7 hasta las 21.00pm. Por tanto nosotros dispondríamos de 3 horas menos.

Después de las razonables dudas respecto a logística, alimentación y ropa técnica, todo estaba encaminado y nos presentamos allí con las 7 bicis en una Mercedes Vito (después del viaje todos queremos una), una tonelada de barritas y geles (según las crónicas los pueblos por donde se pasa están abandonados) y todo tipo de sustancias probablemente ilegales para mejorar el rendimiento y recuperarse tras las palizas diarias.

El primer día empezó mal… empezó mal especialmente para mí y por ende para el resto. Por un lado, esa misma semana había tubelizado las ruedas y una de ellas reventó con un adoquín levantado… El día anterior la cambiaron y no había sellado bien… Por otro, con tanto trasiego me dejé el camelback con el líquido, las barritas, el abrigo y las luces en Baqueira en casa de uno de los participantes y por tanto no podría recuperarla hasta el último día ya que cada día duermes en un pueblo diferente.
Si sumamos esto, que salimos ya de por sí un poco tarde y que desayunamos como marqueses, el resultado es que no estábamos en marcha hasta las 10.30am en la boca sur del puente de Vielha.

Los primeros kilómetros fueron desastrosos… Además del frío y la lluvia, en primer lugar, tardamos otra media hora en solucionar el tema de la rueda, que terminó con una cámara de 26” que sorprendentemente cupo (la rueda es de 29”). Tras esto, pasamos de mirar el roadbook y nos pusimos a subir como locos cuando en realidad había que bajar. 2-3km después reculamos y retomamos el camino. Un camino incómodo, de piedra y roca suelta, algunas roderas y tramos no ciclables.

Diego pierde el tornillo de una de las calas, que parece una tontería, pero puede resultar desastroso. Milagrosamente llevo uno de repuesto… aunque posteriormente se le da la vuelta la “tija pija” (tija telescópica). No tiene sentido, lo sé, pero el hecho es que la tija estaba dada la vuelta y hay que desmontar y montar sillín.


En 3h hemos avanzado 20km y el día es corto, así que siendo conscientes de que no íbamos a llegar, aprovechamos el primer punto de control (Vialler) para tomarnos sendos bocadillos y unas cervezas.

Pinta muy mal… Son 75km los que hay que completar. Pero pronto aprendemos algo que se repetiría a lo largo de los 3 días: Nuestras medias se incrementan en subida! La razón es sencilla, cuando subimos, somos constantes. No nos paramos y los problemas técnicos se minimizan.


Empieza el buen tiempo y con las subidas el buen ritmo. A lo largo del día nos esperaban 3 subidas duras. La primera es larga y el desnivel es ya destacable. Pero es la primera y la afrontamos bien. Después de perdernos por segunda vez, afrontamos la segunda por carretera.

Esta es más dura en lo que a desnivel se refiere, pero al ser por carretera se hace bien y es corta, además de tener premio al final de la misma (sello en el librito en Casa Joano, Irán).

Poco después se firma el siguiente sello en Castellars, a 15 de ascensión llevadera y tras esto afrontas la última subida… que era un auténtico infierno… Interminable, intraccionable (este término no existe, pero es aplicable). Infinitos caminos rotos de miles de piedras que te impedían dar una pedalada limpia y ni un solo momento de descanso en todo el ascenso. Algunos ponen pie a tierra y otros nos mantenemos en pie, ya que no es tanto una cuestión de técnica, si no de forma. Cuando por fin termina el ascenso y nos reagrupamos con la desesperación reflejada en las miradas, comienza la bajada que es tan incómoda como la subida. En cualquier momento se puede perder el control sobre la rueda delantera y tener un buen susto.
El infierno acaba. Ya solo nos queda un largo descenso por carretera hasta nuestro pueblo. Un pequeño pueblo en mitad de la nada, donde nos esperan en una acogedora casa rural. Como siempre, se nos hace de noche y afrontamos el descenso con los frontales, disfrutando de una preciosa noche, del silencio y con el buen sabor de boca de haber conseguido finalizar la primera etapa a pesar de haber pasado momentos de tensión, e incertidumbre.

Por la noche algunos doloridos temen lo que nos espera en días posteriores. La organización ha cambiado nuestra ruta y el segundo día, el de por sí más duro, consta de casi 20km más. Por mi parte en cambio espero encontrarme mejor, ya que llegaba tocado del entrenamiento de la semana y así fue.

De modo que para el segundo día no cometeríamos el mismo error. Nos ponemos el despertador pronto, gracias a lo cual conseguimos ver la fórmula 1, pero desde luego no salir antes…
Nos espera el tan temido Col de Triador. 12km de subida con un desnivel importante y después la larga cuerda que une todo el sistema montañoso. Pero antes y aunque pasaba desapercibida en el roadbook, tenemos otro ascenso largo, tramos muy técnicos que es inevitable hacer andando y puntos conflictivos donde la orientación nos juega alguna mala pasada.


Tras no pocas dudas respecto al sendero escogido, llegamos a la base de la montaña para dirigirnos pedaleando con brío hasta la base del Coll, donde nos espera el primer punto de control (hotel Montseny). Para no perder las formas, nos metemos para el cuerpo sendos bocatas y cervezas para afrontar el Triador con algo más de optimismo.
El Triador… que decir del “Traidor”… Cualquier subida sabe a poco después del infierno de las piedras del día anterior (habrá quien le gusten), pero el Triador es laaaaaaaargo…. Muuuy largo. El desnivel es duro y a veces muy duro, pero se hace. El problema es que no acaba nunca y cuando llevas ya 250 zetas estás hasta las narices.

Las vistas son espectaculares pero llega un momento que lo único que quieres es cambiar ya de postura y de lugar.


Como todo ascenso, este también termina y además en la mitad de tiempo de lo que habíamos leído en los blogs (más de 3h!).

Pero íbamos en preaviso de lo que nos esperaba. La cuerda es también muy larga y monótona. Así que afrontamos los otros 10km con esto en mente. Ya sin agua, tiramos de las fuentes manantiales procedentes de la montaña, no sin temor de sufrir una intoxicación por alguna res muerta (afortunadamente no fue así).
En la cuerda también hay un par de subidas largas, pero tendidas. El cansancio acumulado va haciendo mellas en algunos. En cambio a mí el ritmo suave del día anterior, me ha permitido descansar las piernas del entrenamiento de series de la semana y sin duda me encuentro mucho mejor.

Terminada la odisea de Triador y la cuerda, llegamos a la estación de esquí de Spot. Un descenso larguísimo que se puede hacer y se hace a velocidades vertiginosas. Como gran temeroso de los descensos, debí dejarme las pastillas de ambos discos.
Aun nos queda un ascenso “corto” y durillo que nos llevará a un pueblo precioso: “Son”, no sin antes perdernos Tony, Jimmy y yo por camino pedestre por el que decidimos adentrarnos para hacerlo más bonito y evitar este tramo de carretera.
Llegamos a nuestra parada de noche (again), cenorrio, madrugón y volvemos a salir relativamente tarde (again). El equipo decide alargar la ruta tras el ofrecimiento del gerente del hotel de subirnos de nuevo a Son, para coger desde ahí el “Bosque de Gerdar”, un parque natural espectacular, que implicaría incrementar unos 20km la ruta, pero merece la pena.

Ya hemos pasado lo peor. Esto ya está hecho. Nos quedan 65km mucho más llevaderos. Los primeros por el increíble parque natural.

Los siguientes por Montgarry, tan bonito como lo anterior.

Disfrutamos a cada pedalada y nos damos un merecido y caro homenaje en el refugio “Amics de Montgarry), sabedores de que ya estaba todo hecho.

Nos queda un tramo de subida hasta la estación de esquí de Beret y vuelta a Vielha. Desde ahí y hasta Baqueira, al verme en un momento sólo, aprieto y subo a buen ritmo con increíbles sensaciones hasta la estación.


Tras reagruparnos, ya solo nos queda la bajada. Yo me pierdo todo el descenso (que no echaré de menos) porque decido ir sólo a Baqueira a por el camelback y bajar por carretera a Vielha. Es la forma menos traumática para el resto y viendo las laderas de la montaña por donde van a bajar, me temo que el vértigo no me iba a permitir disfrutar demasiado…


20km después, nos reunimos en Vielha y vamos a por nuestros merecidos maillots, donde nos esperaba una jugada de dudoso gusto de la organización en forma de abultada factura extra, que prefiero obviar en esta crónica.

Lo mejor: La aventura, el afrontarla con amigos que disfrutan de las mismas cosas que tú. Los paisajes y parques naturales, el no cruzarse con nadie durante decenas de km, los animales y como no, el reto deportivo superado.
Lo peor: Poco en realidad… La distancia que separa Madrid de Vielha y un pequeño detalle feo de la organización en el trato y la resolución de un conflicto relacionado con el exceso de equipaje.
Recomendaciones: Hacerlo en verano para asegurarse de que no hará mal tiempo y que los días son largos. Llevar todas las prendas técnicas porque en el mismo día pasamos de estar nevando a pasar calor en manga corta. Mejor doble rodadora que rígida. La versión 3 días es razonable, 4 me parece demasiado y más no le veo mucho sentido (en general). La versión Non-Stop, es para desequilibrados y seres de otra especie.

Nota: En los próximos días incluiré los nombres de los pueblos, puertos, cols y parques naturales… Tengo memoria de pez.

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Acerca de Guser

Business Consultant en Arval - BNP Paribas Group Postgrado en IDE-CESEM - Dirección Comercial y Marketing Postgrado en CICE - Dirección de Arte y Comunicación
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4 respuestas a Pedals de Foc en tres días.

  1. Celina dijo:

    Menuda aventura. Me alegra que hayáis disfrutado tanto entre amigos! yo que soy una principiante aún estoy muy lejos de poder hacer cosas como esta. Un besote

  2. Guser dijo:

    Muchas gracias Celina! A juzgar por tu blog, estás más que preparada para hacer estas cosas. Como en todas las pruebas de resistencia, es más de cabeza que de piernas.

  3. Espadas dijo:

    Me parece muy gratificante la aventura este verano la realizaremos un grupo de amigos de Valencia ya comentaremos.

  4. Pau dijo:

    Una pregunta, en que mes lo hiciste?

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