Crónica Ironman Frankfurt 2012

Como ya me ocurriera en años anteriores, estas pruebas te dejan derrotado físicamente, pero no menos mentalmente. Son días de poco sueño, nervios, concentración, e incluso aunque pueda resultar extraño, la postura tan encorvada en la bici te obliga a forzar la vista dejando una sensación jaquecosa extraña en días posteriores.

Este año era bastante diferente. Se trataba de mi tercer Ironman. Lejos quedaba la motivación de acabar en el primero y si ya fuera insuficiente la motivación de ir a buscar tiempos en el segundo, en este tercero no sabía a que abrazarme… Con esto no quiero dar la impresión de que se tratase de un castigo, si no que para enfrentarte a este “gorila”, no solo basta con quererlo, como el que corre una carrera de 10.000m. Tienes que ansiarlo, sentir devoción, dependencia, algo visceral, no racional, porque son muchas horas sintiendo mucho dolor y tienes que tener claro porque lo haces y que es lo que buscas enfrentándote a ello otra vez. De ahí que tantos triatletas se tatúen la “M” en el gemelo. Este año me acompañarían los dos hermanos Antón en su peculiar reto de terminar un Ironman en el tiempo de corte. Lo peculiar no es el hecho de que quisieran hacerlo, si no que aparentemente solo lo hacían movidos por una apuesta contraída por uno de los dos (Juan).

Hermanos Antón Ironman Frankfurt

Sin un objetivo claro, había decidido ir a disfrutar y olvidarme de tiempos. Esperaba hacer una natación similar a las anteriores, buscar deliberadamente una bici más tranquila bajando las pulsaciones al 70% máximo y con ello poder hacer un maratón con menos sufrimiento, e incluso más rápido.

Así que una vez más, acompañado de Sandra nos plantábamos en Frankfurt. Una ciudad perfecta para visitar en un fin de semana. El centro histórico es pequeño, con mucho encanto y todo lo relacionado con el Ironman está ubicado en la plaza más tradicional, que linda con la catedral que milagrosamente sobrevivió a los bombardeos de la II Guerra Mundial y el río que cruza la ciudad. Todo está cerca, todo es barato y la gente es muy amable. Es complicado encontrar gente que no hable Español, o inglés.

Puente Ironman Frankfurt

La organización como es habitual en cualquier evento de la franquicia, cuasi perfecta, con la salvedad de la natación que está ubicada en un lago a 12km de la ciudad y por tanto dependes de unos autobuses que también pone la organización, pero que resultan muy incómodos, pierdes mucho tiempo, que se dilata con largas esperas en la llegada al lago.

También partiendo de la plaza se encontraba la feria del Triatlón, menos espléndida que en otros eventos. No sé si guardará relación con la crisis, pero había poco material y era complicado encontrar incluso accesorios básicos de cara al Ironman que son siempre superventas durante el fin de semana.

Tras hacer algo de turismo nos juntamos con la familia Antón, (Juan, Javi, Gonchi, Rocío y Reina, la matriarca de la familia). Es una familia que siempre tiene una sonrisa en la cara y positivos en cualquier circunstancia, así que fue un placer compartir con ellos fin de semana y ayudar en lo que pude, ya que son momentos de nervios y la logística de una carrera de esta índole siempre es complicada.
Fue gracioso ver como pasaban por momentos que me resultan familiares, como esos 1000 dolores que aparecen repentinamente, dudas, miedos, insomnio, etc…

Ya el domingo por la mañana, desayunando a las 4am y si haber usado despertador alguno, compartimos dudas acerca de la ropa a usar, ya que habíamos tenido un tiempo espectacular pero las previsiones parecían indicar lo contrario. Finalmente decidimos ir con lo mínimo. Si alguien nos llega a decir lo que ocurrió después, jamás le hubiéramos creído.

A las 5am ya estábamos camino del lago para ultimar los preparativos. Juan estaba nervioso porque literalmente no sabía hinchar una rueda y sus miedos tuvieron fundamento porque se le salió una válvula la hinchar…
Pronto nos fuimos a la playa, con los dos hermanos en pelotas bajo el neopreno ¿? y vimos como salían los pros a las 6:45am.

Nada más salir estos, me metí en el agua sin posibilidad de despedirme y sin buscarlo estaba ya en primera línea. Fue un momento bastante estresante. Se trata de una salida “water start”, no haces pie y la gente se va agrupando hasta el punto que no tienes movilidad en pies, ni brazos. La espera de 15 minutos así, se me hizo larga y me hacía presagiar muchos golpes en la salida…
Por supuesto así fue. Los primeros 500 metros traté de ir fuerte, más por los nervios que por otra cosa y me llevé y repartí guantazos por todos lados. Pero lo cierto es que es una natación muy buena. No haces metros de más al estar muy bien señalizada y pronto esos golpes van disminuyendo. Finalmente tuve una natación bastante limpia y cuando salimos del agua en la primera vuelta (esto se denomina “australiana”) vi que estaba haciendo muy buen tiempo.
A mitad de la primera vuelta no podía más, pero como me suele ocurrir, a medida que pasaba el tiempo me encontraba más cómodo. Vas pagando el agotamiento y las ganas de pasar a la bici son cada vez mayores.
Salí del agua en 1:01h Bastante mejor tiempo del que se me habría ocurrido pronosticar y por tanto muy contento, aunque de saber que iba a estar en ese minuto me hubiera encantado apretar para bajar de la hora!

Natación Ironman Frankfurt
La transición comienza con una dura rampa sobre arena de playa. Qué bien…
Me limpio la arena de los pies, me disfrazo de Triatleta y “reseteo mentalmente”. Aquí empieza el Ironman.
Nada más subirme en la bici, ni un minuto después, ni un minuto antes, empieza a llover. No doy crédito… Ni una gota en todo el fin de semana y me toca ahora. No me importa el frío, pero soy muy prudente con la bici y nunca salgo si el asfalto está mojado.
Esto me fastidia, pero no me preocupa en exceso porque iba con la idea de ir relajado. Van pasando los kilómetros y la llovizna de los primeros 10km se convierte en diluvio universal… Lo cierto es que me hace reír. Parece que esta vez alguien me quiere poner a prueba de verdad… Pasamos por muchos pueblos y el asfalto en general no es bueno. Se ven demasiados accidentes. Demasiados pinchazos, algunas hipotermias. No me gusta lo que veo, pero “creo” que estoy siendo todo lo prudente que puede uno ser encima de la bici para evitar una situación peligrosa.
Al cabo de un par de horas, me fijo por primera vez en los tiempos. Empiezo a hacer mis cábalas y a pesar de lo malo que soy con los números, me doy cuenta de que no voy bien. Voy increíblemente bien! No me he esforzado lo más mínimo. No he tenido que mirar las pulsaciones porque se que voy de paseo y en cambio si no me fallan los cálculos, plantearme acabar por debajo de las 10 horas no es que sea factible, es que es muy probable.
La lluvia no cesa. Son agujas que se clavan en las bajadas, agua que se va acumulando en la carretera y que te encharca. Cada bici que pasas o te pasa, supone una ducha incesante. Basta con abrir la boca para hidratarse… Es más, durante los 182km me bebí DOS bidones de líquido! Algo increíble en comparación con la decena o más que me tomaba en años anteriores.

Tal y como había hecho durante la natación y que creo que es el aprendizaje que da la experiencia de años anteriores, me estaba comportando como un autómata. No hay que pensar demasiado, solo mantener el mismo nivel de esfuerzo durante un tiempo determinado y olvidarte de pensamientos negativos. No había ninguna subida realmente dura y el único punto lento de verdad es muy corto, cuando pasas por “The Hell”, una subida de adoquines en la que has de sujetarte con fuerza a la bici y esperar que no se desprendan trozos…

The Hell Ironman Frankfurt

Pero a partir de mi km 120 la cosa se puso fea… Ya en la primera vuelta tuvimos el viento de cara volviendo a Frankfurt, pero en este momento cesó de llover y empezó un vendaval tal, que cayeron algunos árboles. Aquellos que íbamos con ruedas de perfil y bicicletas de contrarreloj (el 95%), lo pasamos realmente mal para controlar la bici. Era un viento muy racheado que pegaba unos bandazos increíbles. La vuelta a Frankfurt, que era cuesta abajo, implicaba pedalear con fuerza para apenas avanzar y de nuevo se puso a llover con menos fuerza.

Bueno, pues la idea de hacer un sub 10h ya se había esfumado. Implicaba hacer un maratón muy rápido, que es lo que tenía en mente. Pero esto era considerando que iba a llegar con las piernas “descansadas” y estaba literalmente machacado, así que ya no esperaba demasiado.

Llegamos a Frankfurt, veo a Sandra y Javi y empiezo a correr. La verdad es que me encuentro muy bien. Piernas cansadas pero muy cómodo! Pero como no, el puñetero viento en contra era como un muro. Intentaba mantenerme siempre por debajo de 5 mins/km pero me dejaba muy machacado para la vuelta. Aun así, de momento lo mantenía y a falta de comprobarlo, creo que los primeros 15km debieron ir en esa línea. Pero pronto los tiempos empezaron a caer y con ello cualquier objetivo. Así que me relajé y decidí sencillamente asegurarme acabar en un tiempo razonable. Esto se dice fácil, pero se sufre igual. Tenía un dolor en la rodilla insoportable. Me daba hielo en cada avituallamiento, donde además este año decidí cambiar de estrategia y sólo tomar Cocacola con hielo y Power Horse con hielo. Oye, todo un acierto. Es el primer triatlón donde no me hincho a comer y a beber y como resultado ni una molestia en la tripa y una carrera mucho más cómoda en este sentido.

Tras 10:48h y un interminable maratón, entro por la línea de meta, la más espectacular hasta la fecha, pero sin Sandra porque no dejaban entrar a nadie… Un Ironman realmente épico, aunque me temo que eso no lo pondrá en la medalla y por tanto no podré presumir de gesta!

Al entrar pedí suero para rehidratar los músculos de forma más rápida y me puse las botas con Sandra, ya que la comida era tremenda y las cervezas aun mejor.
Después fuimos a ver llegar a los dos hermanos, que superaron con éxito el reto, ambos dos por debajo de las 14h y con una última vuelta en la que el cielo se les cayó literalmente encima. Ambos con una sonrisa que valía la pena pagar por ver y enarbolando la bandera Española.

En definitiva. Es un Ironman muy recomendable por muchos motivos: Organización, ambiente, perfil, lugar y de destacar algún punto negativo, sería la localización del lago lejos de la ciudad, que resulta incómoda y la poca información que había respecto a los autobuses.

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Acerca de Guser

Business Consultant en Arval - BNP Paribas Group Postgrado en IDE-CESEM - Dirección Comercial y Marketing Postgrado en CICE - Dirección de Arte y Comunicación
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3 respuestas a Crónica Ironman Frankfurt 2012

  1. impresionante tu cronica Iron Man, eres una bestia paaaaardaaaa¡¡¡¡

  2. Guser dijo:

    Gracias primo! De bestia nada… Un poco de entrenamiento, mucha voluntad y sobretodo genética van Dam y ya está todo hecho!

  3. ENA dijo:

    Pues en mi caso espero que la voluntad supla la genética por que la mía debe ser de sillón ball, he pasado por todas las lesiones en dos años de mi nueva vida y digo nueva pues soy un exgordo que le ha dado por hacer triatlón y llevo dos años con la voluntad a tope jaja. Enhorabuena eres un crack chavalote, un ejemplo a seguir.

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